Fermín Solís y "Buñuel en el laberinto de las tortugas". El director, protagonista en novela gráfica.


Fermín Solís (16 de mayo de 1972, Madroñera, Cáceres) es un dibujante de cómics e ilustrador enmarcado dentro de lo que, desde la industria del cómic francés, se ha venido llamando nueva ola española.
Nacido en la ciudad extremeña de Madroñera se trasladó a Cáceres cuando apenas contaba con un año de vida donde, a día de hoy, todavía reside.
Sus primeras publicaciones se realizan como colaboraciones en fanzines tales como La Comictiva, Monográfico o L.S.D. y no fue hasta el año 2000 cuando la editorial independiente Subterfuge Comics publicó su primer trabajo: Dando Tumbos.
Ha colaborado en la mayoría de las revistas actuales de cómics como TOS, Dos Veces Breve, Buen Provecho... Además de los libros colectivos Tapa Roja, Artículo 20, Project Superior o Panorama. Sus obras se han traducido y han sido editadas en Estados Unidos, Canadá y Francia por algunas de las editoriales independientes más importantes de estos países.
Alterna su trabajo como dibujante de cómics con ilustraciones para libro de texto (La Galera, SM, Anaya, Santillana) con prensa (El País, El Mundo).
En el terreno infantil crea el personaje Astro-Ratón con el que ha publicado varios álbumes de cómics y escribe e ilustra cuentos infantiles como Anaís no se quiere cortar las uñas de los pies (Tatanka Books, 2013), Mi tío Harjir (Narval, 2015), Operación Frankenstein (Narval, 2016) o Así es Santiago (El Patito Editorial, 2017)
Ha sido finalista del Premio Nacional de Cómic por Buñuel en el laberinto de las tortugas (Reservoir Books, 2019) que ha tenido adaptación cinematográfica cosechando gran éxito de público y crítica y varios premios en distintos festivales internacionales.

Fuente: Wikipedia.

Buñuel en el laberinto de las tortugas supone un acercamiento en formato novela gráfica a la compleja figura de uno de los cineastas más trascendentes de todos los tiempos. 
Una novela gráfica que trasciende la estructura formulada de las biografías en el noveno arte brindando al lector una apuesta tan arriesgada como estimulante. Un tomo centrado en un momento crucial de la vida del director. Un momento que supuso un antes y un después en su carrera. ¿Qué hace tan especial a esta obra? Pasemos a dar un repaso a esta biografía entre viñetas única en su género.
En el año 1932 Buñuel rodó el documental Las Hurdes, Tierra sin pan. Un desgarrador testimonio visual que en apenas media hora de duración exponía las penurias de una zona desolada hasta el extremo. Un filme que alcanzaba el surrealismo por el contraste entre el mensaje que Buñuel exponía en pantalla y la actitud que los retratados mostraban. Actitud irreal, como si vivieran ajenos a su penosa situación en una laxitud casi onírica. Todo cuanto aconteció a la preproducción y rodaje de este documental histórico sirve como eje vertebrador de Buñuel en el Laberinto de las tortugas.


En sus casi 120 páginas, Fermín Solís nos muestra la relación entre el pintor y artista Ramón Acín y Luis Buñuel. El primero, tras ganar el premio gordo de la lotería, decidió que financiaría la próxima película del cineasta. Este es el punto de partida para un viaje a las Hurdes donde Buñuel deberá decidirse entre abrazar el cine como una disciplina artística o como un medio que le sirva como palestra para la denuncia social. Un momento crucial que supuso una piedra de toque en la carrera del turolense. Por un lado trata el valor del arte como vehículo de opinión. Sobre cómo puede convertirse en algo afilado como una espada o algo que simplemente sirva para pasar una hora y media de desconexión vacía del día a día.

Habla sobre la responsabilidad del artista sobre la sociedad y el riesgo que supone salirse del camino marcado. Sobre arriesgar algo más que el propio prestigio. Habla sobre la amistad y el compromiso entre dos hombres con visiones artísticas diferentes pero con admiración mutua el uno por el otro. No deja de lado la propia denuncia social que el mismo Buñuel expuso en el documental original. Y consigue aunarlo todo de manera magistral construyendo un lienzo genuino cuyo único, pero puede considerarse que deja al lector con ganas de seguir leyendo y conociendo mas sobre estos personajes. Y eso, desde luego, no es algo que vaya estrictamente en contra de la obra.


“Buñuel en el laberinto de las tortugas” es una obra que esconde entre sus páginas mucho más de lo que aparenta tras una primera lectura. Es un canto a la libertad creativa, a la amistad más allá de toda diferencia entre personas. Un canto a lo que significa perseguir un sueño hasta sus últimas consecuencias. No es una obra obvia que exponga estos mensajes de una manera explícita. Solís de manera inteligente construye a unos personajes complejos a través de matices en diálogos, miradas o textos auxiliares. Compone así una obra poliédrica y adulta que huye del convencionalismo tan común en el género biográfico.

Con el estreno de la cinta de animación, el tomo se convierte en un complemento ideal para esta. El cómic y la animación son dos lenguajes completamente diferentes, y Solís exprime al máximo las posibilidades del noveno arte. Si lo normal es que los lectores acudan al cine a ver las adaptaciones de una obra en concreto, en este caso es casi necesario que el espectador acuda a la obra de origen para ampliar su experiencia al máximo. Un material que por su antigüedad tiene que ser revisado contextualizando la época en el que fue rodado.

Fuente: https://lacomicteca.com

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